Nunca nos acordamos de esos "tripulantes" que eran los mejores compañeros a bordo.Los perros que habia en casi todos los buques. Voy a mencionar uno fantastico del CORACERO,se llamaba PAMPA. Hacia,preferentemente,la guardia de 0 a 4 en maquinas. Tenia su chaleco salvavidas,hecho con panes de corcho forrados con lona anaranjada y correas del mismo material. Cuando tocaban zafarranco,corria al camarote de 2do.contramaestre que tenia su salvavidas,se lo colocaba e iba rajando a los botes. Cuando llegabamos a un puerto con estadia suficiente y se deshollinaba una caldera.luego de bien fria, destapabamos el horno,y era el primero en pegar un salto y meterse "a inspeccionar". En general,y sobre todo en tiempos frios,se la pasaba en la maquina. En puerto,permanecia varias horas en la planchada esperando a los que venian de tierra,y algunas veces hacia excurciones "de perras",pero en puertos Ingleses,ni se asomaba.No se porque sabia que las leyes en ese pais son brabas para con los animales. Por supuesto tenia toda la documentacion sanitaria al dia. Una vez tuvimos que dejarlo en Roterdam para operarlo.Los tripulantes se mataban para colaborar economicamente con los gastos que esto demandaba. Volvio en otro barco de la Empresa,en Bs As fueron dos tripulantes a buscarlo ya que el barco que lo trajo estaba atracado bastante lejos. Es indescriptible la alegria que mostro este perro cuando se reencontro con su buque y sus "compañeros" En una oportunidad estando en Rosario,salio de paseo y perdio el buque. Comenzo a recorrer la ribera hasta que encontro otro buque de ELMA que al igual que nosotros completaba carga en Baires.Llego dos dias despues que nosotros,se tiro al muelle por la planchada y nos encontro enseguida. Otra alegria para todos. No los quiero cansar mas,pero tengo alguna anecdota mas del PAMPA.
27
Octubre de 1973 el que les habla salio de Buenos Aires con 17 años
recien cumplidos por primera vez a navegar en el buque Montevideo de
Ivaran Lines. Imaginense primera noche a bordo con el ruido de esas
maquinas y la vibacion del buque de dormir nada . alrededor de la 1 de
la mañana del 28 abre la puerta del camarote mi viejo y me dice se hunde
un barco , yo medio dormido y con el julepe del primer dia entendi se
hunde el barco , sali del camarote en calconcillos y como rata por
tirante, mi viejo me dice que haces' no decis que se hunde el barco , no
se hunde un barco . fue la colicion del Rio Quinto con el Uauahia donde
fallecieron 24 tripulantes del balizador . nosotros como buen barco
griego no podiamos poner en marcha los botes asi que fuimos los ultimos
en rescatar dos tripulantes. Se imaginan el jabon que tenia jorgito en
ese momento pañales descartables jajajaja
Puerto de Saint John, Canadá, verano septentrional de 1987.
En ese viaje del poderoso “Río Teuco” se había reunido un lindo grupo
de Oficiales jóvenes, a los que se sumaban Pilotines y también un
pasajero ahijado de algún Gerente.
Esa mañana de domingo era radiante de sol, ideal para salir a pedalear hasta la ciudad, que estaba bastante lejos.
Apenas asomaron las bicicletas a cubierta los detuvo en el portalón un
canadiense serio y muy elegante, diciendo que era el Jefe de Seguridad e
Higiene de la terminal (título apabullante pero totalmente desconocido
para cualquier argento en esa época) y prohibiendo la salida de los
rodados. La causa era simple: las bicicletas habían estado en contacto
con tierra, barro, polvo, lo que sea, “sudamericanos” y por ello podían
contaminar el glorioso suelo canadiense con enfermedades y pestes
varias.
Los colegas llamaron al Oficial de Guardia, que
casualmente era este escribiente, por entonces con la mitad de edad de
la que tengo ahora, pero todavía con el doble de paciencia necesaria
para tolerar al máximo la estupidez humana.
Pacientemente
escuché las razones de Mr. Safety y le comenté que las bicicletas habían
rodado antes por puertos de sus inestimables vecinos sureños, como
Jacksonville, Savannah, Baltimore, Philadelfia y hasta la bendita Gran
Manzana.
Ante su persistente negativa, pregunté si se podía
solucionar el tema mediante una fumigación de las bicicletas, así que
apenas aceptó la propuesta, apareció como por arte de magia entre mis
manos un aerosol de Raid mata moscas y mosquitos, con el que procedimos a
rociar las ruedas, rayos, cuadros, el manubrio, el inflador y por las
dudas, hasta los timbres. Apenas desembarcaron todos con sus rodados
legalmente descontaminados y el conforme del aguafiestas canadiense, le
entregué el tacho de Raid al Marinero de Guardia, pidiéndole que me
avisara si este tipo volvía a aparecer en cubierta.
Media hora
después efectivamente volví a la planchada, donde el Marinero había
impedido el libre paso de Mr. Safety. Me acerqué blandiendo el tubo de
Raid, agachándome y amagando rociarle sus relucientes zapatos de charol.
El hombre retrocedió de un salto, preguntando si me había vuelto loco.
Todo lo contrario, le dije, simplemente estaba tratando de
descontaminar sus zapatos para evitar que pudiera pisar la cubierta de
MI barco con tierra, barro y polvo canadienses, contaminados vaya uno a
saber con qué pestes !!
Naturalmente el tipo huyó despavorido
por la escala real y extrañamente en los días subsiguientes nadie más
se atrevió a acercarse al Teuco, ni siquiera para tratar de explicarnos
algún otro tema interesante sobre “Seguridad e Higiene”…